domingo, 12 de diciembre de 2010

Gramática en la Web

La concordancia de género y número, el buen uso de los pronombres y la correcta ordenación y combinación de las palabras que forman una oración o de las frases que construyen un texto son algunos de los principales aspectos gramaticales que es necesario atender para comunicarse de forma coherente y significativa. El primer paso para un uso gramatical correcto del lenguaje es aprender la normativa, pero además de la teoría, también es necesaria la práctica. Para ejercitarse en esta disciplina lingüística, los estudiantes pueden acudir a algunos de los numerosos recursos y aplicaciones que la Red pone a su alcance. Aquí, alguno de ellos:

ortográfica

Nueva Gramática de la Lengua Española

Diccionario Panhispánico de Dudas

respuestas a las preguntas más frecuentes

Lengua en secundaria

Contenidos educativos digitales

Morfología y sintaxis

Lengua activa

Apuntes de Lengua

viernes, 5 de noviembre de 2010

La "i griega" se llamará "ye"

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (Qatar y quorum, en cursiva y sin tilde)".


Tomado de EL PAÍS. com

martes, 10 de agosto de 2010

Tema: "El Reportaje." Lectura de apoyo para los estudiantes del énfasis de Medios de Comunicación.

“La obsesión por adelgazar puso en peligro mi vida”



Hace poco más de un mes, nos sorprendió la noticia de una mujer inglesa que había aparecido en la televisión de su país pidiendo ayuda para vencer la enfermedad que consume a su hija Samantha. Esta joven de 26 años padece anorexia nerviosa desde los 13, cuando inició un pacto de adelgazamiento con Michaela, su hermana gemela, que acaba de fallecer. Con sólo 32 kilos de peso, Samantha tiene la piel pegada a los huesos y apenas puede mantenerse en pie, pero cuando se mira al espejo se ve gorda y se niega a comer. Es la situación extrema de una enfermedad que afecta a una de cada 100 jóvenes, en la mayoría de los casos adolescentes. Y de cada diez pacientes, nueve son mujeres.

Es el caso de Paloma Martín. Su aspecto no nos pone los pelos de punta, pues por suerte ella ha atajado su enfermedad a tiempo. Los médicos le diagnosticaron anorexia nerviosa con episodios de bulimia (el caso contrario: obsesión por comer), dos alteraciones que muchas veces van unidas.
“Empecé a los 17 años con pequeñas depresiones, que ahogaba en la comida. A continuación sentía remor­dimiento, y en secreto, me provocaba el vómito y tomaba laxante”, nos cuenta. “De pronto, adelgazar se convierte en un vicio, una obsesión que se te escapa de las manos. La mente se apodera de tu cuerpo. Primero pierdes un kilo, luego dos... y después quieres quitarte cinco más. Casi no comía; pensaba que hasta un vaso de agua me iba a engordar; escondía la comida, para que mis padres no se dieran cuenta, y al mismo tiempo me atiborraba de pastillas y adelgazantes. Y los con­sumía hasta en dosis de tres veces superiores a la que indicaba el prospecto. Llegué a pesar 44 kilos, cuando, según me decían, mi peso ideal era de 52 o 53 kilos. Mi familia me decía que estaba demasiado delgada, esque­lética, pero yo me veía bien así –a veces, incluso, me sentía gorda– y tenía pánico de subir algún kilo. Pero llegó un momento en que tenía la barriga hinchada, sentía dolores y no podía dormir. Entré en una fase de depresión. No quería hablar con nadie, no salía de mi casa, me daba asco a mí misma; empecé a aislarme y perdí muchos amigos”.

Si se acude al médico a tiempo, el problema se supera

Las anoréxicas son chicas ejemplares que nunca han dado problemas a sus padres. Pero en realidad, viven atormentadas por su falta de autoestima: temen enfren­tarse a las dificultades de la edad adulta y achacan todos sus problemas a su físico. Creen que si pierden peso todo les irá mejor. Los expertos en este tema hablan de un deseo inconsciente de no crecer para seguir recibiendo la atención de las personas mayores.
Detectar a tiempo el problema es fundamental para detenerlo, porque una vez contraída, la enfermedad crece de forma incontrolable. Las curaciones espontá­neas en las que la paciente consigue superar la anorexia por sí sola son mínimas. Esta enfermedad requiere un tratamiento médico personalizado. Y cuanto antes comience, mejores serán los resultados y más rápida la recuperación.
“De pronto comencé a tener episodios de bulimia: no podía evitar darme unos atracones tremendos de comi­da”, continúa explicándonos Paloma. Y claro, luego sentía unos terribles remordimientos y me provocaba el vómito, tomaba laxantes. Era un círculo vicioso. Probablemente fueron estos momentos de ansiedad por comer los que me hicieron ir al médico. Fui sin que lo supiera mi familia”.

La bulimia suele hacer que las jóvenes pidan ayuda en secreto, y una vez iniciado el tratamiento, son bas­tante inconstantes a la hora de seguirlo. En los casos de anorexia, sin embargo, la afectada no quiere ir a la consulta del médico y es arrastrada por sus padres, pero suele seguir las indicaciones del especialista con cierto rigor. “El médico me diagnosticó anorexia con episodios de bulimia y me envió al psiquiatra –nos explica Paloma–. Luego, contacté con un médico endocrinólogo que me hizo pruebas: me había dañado el riñón por tomar tantos diuréticos, tenía el colon irritado, padecía anemia y había perdido pelo. Ahora estoy siguiendo un tratamiento y me va bien, aunque ya me han advertido que es largo (puede durar cuatro años) y no me resulta nada fácil”. [...]

El tratamiento de la anorexia tiene tres facetas: nutri­cional, guiada por un endocrinólogo, para propor­cionar a la joven todas las sustancias que necesita su organismo; psicoterapia individual, por psiquiatras o psicólogos, para que la afectada se dé cuenta de su realidad y aprenda a aceptarse como es; y atención psicológica a los padres, para quienes resulta muy duro presenciar con impotencia que su hija se está des­truyendo poco a poco, porque ellos deben saber cómo tratarla y ayudarla. [...]

MARTA RUBIO, Revista Mía. En Lengua y Literatura 3, Santillana, Madrid, 1995.

atajar: cortar o interrumpir una acción o proceso.
atiborrar: hartar de comida.
diurético: que aumenta o facilita la producción de

martes, 1 de junio de 2010

¡Que todos se enteren!


Los alumnos y alumnas del grado 10º b, del énfasis de Medios de Comunicación lograron la creación de un periódico mural, propio del mismo énfasis; pero que ha sido puesto al servicio de toda la comunidad educativa, en especial de los docentes del área de humanidades e inglés.

Ya no hay excusas para dar a conocer sus inquietudes y el trabajo que ustedes (docentes y estudiantes) vienen realizando en nuestra institución. Así que anímense, que nadie se quede sin participar y más aún, que todos se enteren.